"La ropilla ya enferma del poeta, exhaló el último suspiro en aquella lucha." Victor Hugo

lunes, 16 de diciembre de 2013

El Metro

http://callodehacha.com/2013/12/13/viaje-en-metro-le-cuesta-la-vida/ photo Metroii_zpse913e187.jpg

En mi querida Ciudad de México [no es sarcasmo], uno de los principales medios de transporte es el Metro. Es una red amplia que llega casi a todos los bordes del Distrito Federal con una tarifa de 5 "pesitos" por entrada. Ejemplo: uno puede entrar en Indios Verdes (al extremo norte), ir por un amigo hasta Mixcoac (casi al extremo sur), verlo en los torniquetes [sin salir], entregarle algo olvidado en casa y volver hasta Indios Verdes, por 5 pesos.

En mi opinión, es el único transporte de la ciudad que funciona de manera tan directa y a un precio tan bajo. [En días recientes aumentó de $3 a $5, por lo que en toda la ciudad se dan comparaciones entre nuestro transporte público subterráneo y el de Londres o entre éste y otros tipos de transporte. No entraré en comparaciones porque están leyendo esto en internet y basta un clic curioso para hallar esas comparaciones.] Aun teniendo en cuenta el precio y la infraestructura, he de quejarme de muchas cosas que me molestan al viajar en él, mismas que hallarán a continuación (en orden de aparición):

1. Brincar ambulantes en las escaleras para entrar a la estación.
   Unos venden gorros, paraguas y guantes. Otros venden cigarros de contrabando. Algunos son sólo mendigos y alzan la mano mientras se encogen tratando de soportar el frío. El problema es que el flujo de gente es considerable, las escaleras apenas bastan para subir (o bajar) pegados al de adelante. Su presencia provoca que la gente se mueva o se detenga bruscamente, es decir, que choque. La alternativa es tratar de esquivarlos.
   He visto personal del Metro platicando con algunos. He visto personas que tropiezan tratando de no pisar su puesto. Nunca he visto que los quiten y veo uno nuevo cada 30 días aproximadamente [estimación mía].

2. Goteras.
   En algunas estaciones, Tacuba por ejemplo, puede uno ver cubetas a mitad de los pasillos de transborde. En otras, como Instituto del Petróleo, hay cartones o plásticos fijados al techo en las partes más vulnerables. En días lluviosos de verano puede uno ver las cubetas y los cartones en acción. Es más, en días muy lluviosos puede uno caminar por un charco que ocupa casi todo el transborde de Instituto del Petróleo y que (según experimento mío) puede llegar a unos 10 cm de profundidad.

3. El humo del freno gastado.
   A veces cuando el Metro frena al entrar a la estación, cierto humo picante inunda los andenes. Si es poco, los pasajeros acostumbrados ni lo notan. Si es mucho, los ojos se ponen llorosos y uno trata de respirar a través de la manga o del cuello de la camisa. [Alguna vez escuché que era porque los trenes tienen los frenos demasiado gastados, así que esos ya "no frenan con el freno en sí", sino con la madera que era soporte del mismo.]

4. Timbre de cierre de puerta.
   El timbre suena constante avisando que la puerta se va a cerrar. En principio era una buena idea. Sin embargo, apenas se abren las puertas en una estación, y el timbre empieza a sonar por tiempo indefinido. Las puertas pueden cerrarse mientras la gente está bajando, o antes de que los demás aborden... o tres minutos después, si es que el conductor está esperando a que cambie el semáforo.
   La gente que trata de bajar, empuja a los de enfrente temerosa de quedarse arriba. La gente que trata de subir, intenta hacerlo antes de que los otros bajen. Es algo simple pero muy estresante, más o menos como lo que pueden ver en la imagen de arriba, tomada de acá.
   Mi sugerencia: que el timbre tenga cierta duración (30 segundos, por ejemplo), vaya cambiando conforme se agotan los segundos (como los semáforos para invidentes) y la puerta pueda cerrarse hasta que el timbre termine [no antes].

5. Basura.
   El Metro arranca y allá va, rodando hasta esconderse bajo un asiento, un bote de PET vacío con etiqueta a medio pegar. El Metro frena y el bote regresa un poquito de lado hasta chocar con un zapato. El dueño del zapato lo mueve un poco discretamente, y el bote avanza otro poquito, lo patean y el Metro arranca de nuevo. Alguna de las personas que recién subieron lo pisa sin querer, y de la boquilla mal cerrada caen un par de gotitas de agua azucarada. El bote deja de rodar, esperando en un rincón a la persona que lo sacará en la terminal. Hasta entonces, tendrá unas 15 estaciones para que algún distraído pise las dichosas gotitas y deje al bajar un par de huellas pegajosas. [Texto mío. Sólo para ilustrar.]
   Deberían aplicar esas multas por tirar basura. Jamás he visto que multen a alguien.

6. Vagoneros.
   Se trata de mi queja más profunda. [Nota para quien no sepa lo que son: Los vagoneros son personas que recorren los vagones vendiendo mercancías baratas varias (dulces, discos pirata, libros de superación personal, etc.) o realizando espectáculos. Hay algunos que dicen ser niños de la calle (no me consta), que se lanzan sobre vidrios con la espalda desnuda. Hay otros que aparentan tener una discapacidad (tampoco me consta) y que cantan o tocan instrumentos. Hay niños que se lanzan al piso para pedir una moneda por limpiar zapatos con un trapo. Hay muchos que llevan una bocina en la espalda con la que tocan a todo volumen el CD que venden. Y hay algunos, muy pocos, que tocan violín, saxofón o guitarra, que recitan poemas o que hacen actos de magia (me consta que hay algunos geniales, cuyo espectáculo es a volumen moderado y que no molestan a nadie).]
   Los vagoneros aprovechan cada estación para cambiar de vagón, por lo que suelen entrar después de los pasajeros. Tratan de no quedarse nunca fuera del vagón por lo que frecuentemente evitan que las puertas se cierren [al fin y al cabo, neumáticas]. El conductor debe entonces volver a abrir y a cerrar todas las puertas, a veces varias veces, generando un retraso mayúsculo.
   Para la mayoría de los vagoneros, el Metro es su lugar de trabajo. Esperan que los pasajeros se muevan para dejarlos pasar a lo largo del vagón y pueden ser agresivos si uno les estorba el paso. Lo usual es que empujen a quienes los obstaculizan. [Recuerdo el caso de un vagonero que apuñaló a un pasajero y el de otro que fingía ser ciego y que le dió un golpe en el pecho a una mujer.]
   Yo uso audífonos y disfruto el viaje escuchando la música que me gusta, por lo que detesto ver subir a un "bocinero". No hay manera de evitar escucharlo. El volumen penetra los audífonos y las personas tratan de evitar quedar justo en su espalda mientras él (o ella) levanta la vista sobre los pasajeros buscando manos alzadas que indiquen que quieren comprar.

7. Vagones para mujeres y niños.
   No me agradan las medidas sexistas. Por esa convicción nunca subo a esos vagones. Aquí encontrarán una entrada previa en la que abordé el tema más ampliamente.

8. Toqueteos de extraños.
   Por supuesto que entiendo que en un lugar tan concurrido es imposible no tener contacto con cuerpos ajenos. La mayoría de las veces el contacto es inevitable (o lo parece) y es importante tomarlo como tal. Sin embargo, hay ocasiones en que el contacto es intencional y descarado, lo que requiere aún de medidas disuasivas.
   Una vez un joven me tomó de la mano entre la multitud. Otra vez un señor puso su mano sobre la mía (que se sujetaba de un tubo). En ambas reaccioné agresivamente. También me ha tocado ver a una mujer entrar con un policía y señalar al hombre que presuntamente la seguía en el transborde haciendo comentarios sobre su cuerpo. [El hombre sonrió levemente mientras el policía lo conducía hacia afuera del vagón. La mujer se veía muy alterada.]
   Mientras buscaba imágenes para esta entrada encontré el testimonio de Hugo García Michel en su blog, donde narra una experiencia de ese tipo de agresión [link acá] que le sucedió a él. Es un texto corto y bien vale el minutito que toma leerlo.

9. Intervalos entre trenes.
   El tiempo entre tren y tren es variable, entre 2 y 10 minutos, dependiendo de la línea, de la hora y de otras tantas cosas. No hay manera de saber si uno no alcanza un tren, cuánto tiempo pasará hasta que pase el siguiente... ni si será posible abordarlo. Mientras más tiempo tarde es más probable que venga lleno, lo que garantiza problemas.
   Personalmente he visto 3 ocasiones en que el tren se retrasa hasta 20 minutos por fallas de funcionamiento. También he visto conductoras que se retrasan por maquillarse y otros por bajarse a pedir el número de teléfono (a alguna pasajera). El resto de las ocasiones el problema es de la gente que insiste en subirse aunque la puerta no cierre... o de los vagoneros. [Sabiduría popular.]

10. Olores fuertes.
   Perfume, loción, frituras con jalapeño, salchichas... No creo ser la única a la que los olores fuertes le provocan dolor de cabeza y/o naúseas. El Metro es un espacio cerrado con ventilación insuficiente. Por respeto a los demás pasajeros, yo agradecería mucho que evitaran subir cosas con olor fuerte, aunque al portador le parezca que huele bien o que huele sabroso.

La verdad es que la mayoría de estas quejas no requieren un aumento de tarifa, sino sólo de hacer cumplir las reglas que ya existen. Otras son cuestiones de civismo por parte de los usuarios. Algunas más se solucionarían si los policías al interior hicieran su trabajo (el asunto de los vagoneros, es el principal de éstos). Para el resto (los frenos y las goteras), yo pago gustosa esos 2 pesos adicionales. Espero no vayan directo a las fiestas del Sindicato y espero la crítica haya sido lo suficientemente constructiva.

jueves, 6 de junio de 2013

La falda para patinar

http://gainesvillerollerrebels.com/press/grr-featured-in-the-independent-florida-alligator/ photo Rollerskating_zps6ff69aa2.jpg

Justo hoy vine a encontrarme con el artículo traducido "Como se siente una mujer" [cuyo link dejo aquí]. No necesito explicar mucho sobre su contenido, porque allí mismo se indica de dónde viene y porque recomiendo ampliamente leerlo de pies a cabeza. A mí me puso a masticar, como es costumbre y, aunque no esté totalmente de acuerdo con lo allí plasmado, lo que leen a continuación es lo que he podido desmenuzar.

Resulta que hace un par de meses se me antojaron unos patines. No había patinado desde hace (no recuerdo cuántos) años, pero recordé de inmediato cuánto me gustaba y el buen ejercicio que implicaba. Tardé poco, ahorré, y me compré unos patines en línea para adulta. Suponiendo que iba a caerme muchas veces antes de volver a dominarlo, compré también rodilleras, casco, muñequeras y coderas, respiré hondo y salí a probar cerca de casa (acompañada).

Con las coderas, el casco y las muñequeras no hubo problema. Blusa de manga corta y peinado bajo permitían colocarlos en su lugar. El problema fueron las rodilleras. Mis pantalones de ejercicio no eran lo suficientemente ajustados para ponerlas encima, ni lo suficientemente amplios para ponerlas debajo. Patiné sin ponérmelas un par de semanas y luego me decidí, ahorré, y me compré una falda para patinar (es decir, una falda para tenista, que me sirve bien para patinar). Ahora voy más o menos como la mujer de la foto (la de la izquierda, con blusa decorada sin mangas, minifalda de mezclilla y equipo de protección). [Foto tomada de acá.]

Después de salir así al parque un par de veces (también acompañada), ayer por la tarde decidí salir a dar una vuelta a una explanada cercana (esta vez sólo en compañía de otra mujer). Al primero que se me quedó viendo, le pregunté qué quería, así que dejó de hacerlo. [Aaargh, desde allí me molesté un poco.] Luego pasamos por un grupo de cuatro varones y justo a medio camino, uno le preguntó a otro: "¿Estás parado?", a lo que yo giré y respondí: "Será parado del cerebro, se le nota en la baba" [francamente harta].

Antes de volver a casa, me dijeron algo (que ya olvidé) desde un auto en movimiento, me dijo "preciosa" un hombre desde un auto estacionado [curiosamente rotulado con el mismo logo de la empresa frente a la que estaba... por lo que deduzco que allí trabaja] y un par de varones que estaban sentados cerca de donde patinábamos se cambiaron de lugar a uno desde el que nos miraban casi de frente. [Por fortuna la compañía me tranquilizó y no regresé alterada.]

Estoy consciente de que no tengo mucha paciencia para tipos que disfrutan mirándome lascivamente o diciéndome cuán hermosa les parezco. No sé por qué habría de soportar o ignorar a uno sólo que decida comunicarme lo que opina de mi cuerpo. Entiendo que hay mujeres a las que les importa más agradar a la vista de otros que agradarse a sí mismas. Entiendo que hay mujeres que trabajan precisamente embelleciendo la vista de stands de exposiciones, como edecanes o como modelos. Lo qué no entiendo es dónde está la confusión al respecto. Yo no soy una mujer de ornato y mi apariencia personal es la que a mí me satisface, muy a pesar de los demás.

A decir verdad, hace años pasé muchas horas meditando al respecto. Fue cuando buscaba trabajo y me preguntaba si conseguiría que me contrataran sin maquillaje, sin medias y sin zapatos altos [siendo que de hecho no poseo ninguno de los tres]. Una entrevistadora una vez me dijo que no debía "haber ido a la entrevista con tenis", cuando lo que yo traía eran zapatos negros de piso, bien boleados. Le dije que eran zapatos y dijo que ella a esos los llamaba "tenis".

Ahora voy al trabajo en pantalón de mezclilla y blusa o camisa, a veces con saco y a veces con tenis... [Yo no escogí el tipo de ropa. En mi caso, siendo un ambiente de varones, decidí copiarles el estilo y funcionó.] Por eso me fijo todavía en las mujeres que viajan en el metro conmigo, en los vagones generales y lejos de los vagones "para mujeres" [que considero sexistas]. Veo a las que vienen realizando verdaderas obras de arte para lucir un rostro terso y saludable; veo a las que transbordan con tacones tan rápido como les es posible y me pregunto: ¿esa en qué trabajará? ¿le exigirán el atuendo escotado o será que ella lo escogió?...

Una vez le pregunté a mi madre sobre si en su trabajo le habían exigido que se pintara las uñas o había sido por gusto. Me dijo que tenía que "ir arreglada" y que para ella, "arreglada" incluía uñas pintadas y zapatos de tacón. El tema surgió precisamente porque vimos un esmalte que afirma aclarar las uñas amarillas (es decir, reparar lo que años de esmalte provocan).

"Arreglarse", de acuerdo a las convenciones sociales de la Ciudad de México, implica un sacrificio considerable de dinero, de tiempo y de salud [por desgracia]. La piel que usó maquillaje por años se nota algún día, igual que los dedos de pies que usaron tacones por años e igual que las piernas que se rasuran. Por supuesto que hablo sólo de "arreglarse" siendo mujer. Para los hombres, la convención social no exige que sean agradables a la vista. Se dice que un hombre debe ser "feo, fuerte y formal"... y punto.

Justo ese ha sido mi conflicto con la sociedad en la que vivo. Sé que no serviría que fuera fea, fuerte y formal, pero me molesta que limpia, ágil y saludable no baste. En cuanto a mi complexión física no suelo tener problemas, pero sé exactamente [así como les aseguro que toda mujer sabe] qué tendría que cambiar para ser físicamente perfecta.

A mí me enseñaron a no brincar con falda [lo que impidió que jugara baloncesto en el recreo con mis compañeros de la secundaria], a no decir malas palabras [cosa que he tenido que arreglar para mi vida profesional] y a no ensuciarme las manos [siendo que meterlas a las máquinas me encanta]. Mis compañeros se cambiaban de camiseta en el salón de clases mientras yo me sonrojaba si mi falda se alzaba. Una vez llegué perturbada a clase porque un hombre me había agarrado por la espalda para tocarme los senos. Pasé días pensando en eso, para terminar riendo cuando uno de mis compañeros rozó accidentalmente el trasero de otro, y éste le gritó: "Oye, está bien, ya sé que estoy buenísimo". Desde entonces decidí no molestarme por miradas fijas o saludos, sino sólo cuando la agresión fuera directa.

Yo estudié con varones y lo disfruté muchísimo. Mis amigos siempre han sido varones. Trabajo con varones casi exclusivamente y me encanta. Sin embargo, para llegar a este punto en el que soy una mujer orgullosa de sí misma, que no esconde pastillas para cólicos ni tampones, he pasado años de quitarme penas y prejuicios estúpidos. [Incluso he enseñado sobre tampones a mis conocidos.] Adquirir confianza sobre mi sexualidad me tomó otro tanto.

En el trabajo me hacen burla por ser mujer... en la medida de lo posible, pero no es mayor que la que le hacen a uno por chaparro, a otro por hablar raro, a otro por pelón, a otro por americanista (aficionado del equipo de fútbol) y a otro por tardarse demasiado en el baño. No puedo quejarme.

Yo no sólo soy mujer, sino que soy una mujer sexualmente activa (y sin hijos) en un trabajo tradicionalmente masculino (para el que me defiendo bastante bien). Soy una mujer convencida de que (aunque fuera desnuda) nadie tendría por qué tocarme sin mi permiso; una que sabe que no está tan mal como otras (en otros lugares del mundo), pero que ambiciona estar MEJOR; una mujer que sabe que el día que se resigne a aguantar los comentarios, que use blusas sin escote para no provocarlos o que se crea su idea de "arreglada"... vamos, el día en que deje de usar rodilleras porque la falda de patines hace que me digan estupideces, nadie habrá ganado (porque a ellos les vale), pero habré perdido yo.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Los antidisturbios o granaderos

Alberto Casillas Asenjo, http://www.taringa.net/posts/noticias/15654354/25-S_-Alberto-Casillas_-hostelero-y-_heroe_.html

Hace unos meses, cuando empezaron las manifestaciones en Túnez, Egipto, Libia, España, Estados Unidos, Yemen, Siria y otros... aquí en México la gente se preguntaba si era posible que sucediera algo así. Es decir, que nos hartáramos de las decisiones bobas de la clase política, de los diputados ignorantes, de los juniors [hijos altaneros de personas con dinero y poder] agresivos o del sistema de Afores (que entrega una suma grande cuando la persona deja de laborar, en lugar de la pensión mensual que antes se daba)... Resulta que no estamos lo suficientemente hartos.

Más allá de las manifestaciones del #YoSoy132 [que surgió de un grupo de universitarios que gritaron consignas y mostraron pancartas cuando Enrique Peña Nieto visitó sus instalaciones], las personas en México no suelen salir a la calle. Están hartos de la situación, pero no tan hartos como para enfrentarse a los "granaderos" [antimotines mexicanos]. Lo digo en tercera persona, porque me enorgullece no ser parte de ese grupo que prefiere lamentarse entre dientes en lugar de enfrentar la situación. ¿Alguna vez han estado en una manifestación? ¿Han visto las caras repulsivas de los granaderos cuando te ven como si fueras una enorme mosca zumbando al pasar una y otra vez frente a sus ojos?

Para los granaderos, los manifestantes somos una molestia, y si bien se entiende que se defiendan cuando son agredidos con piedras o palos, está claro que no saben distinguir entre "manifestante armado" y "manifestante manifestándose" [valga la redundancia...]. Se supone que están para proteger los negocios de aquéllos que aprovechan para robar, o para evitar que las manifestaciones entorpezcan demasiado el tráfico [lo que ecológicamente, es genial, porque disminuye las emisiones de tanto carro avanzando despacio].

Yo apenas hoy pude ver los videos de lo sucedido en España antier (25 de septiembre) y estoy azorada. Pareciera que los manifestantes fueran estudiantes en las protestas antes de la matanza del 68 [dejando claro, que esa represión culminó con dos matanzas] o la Plaza Tahrir en los primeros días después del 25 de enero de 2011. No parece España del año 2012, no parece parte de Europa y no parece un país democrático.

Si no han visto los videos, les recomiendo una búsqueda veloz en YouTube, bastan unos 10 minutos para enterarse de todo, ver cómo los policías disparan balas de goma dentro de una estación del metro, cómo golpean personas que tenían las manos en alto totalmente desarmadas o cómo dañan una cámara que los grababa. [Les dejo un link con un video bastante completo, aquí.] La excusa para tal comportamiento: los manifestantes intentaban llegar al Congreso.

En la imagen (tomada de acá) pueden ver al héroe del día: Alberto Casillas Asenjo, que se enfrentó a los antidisturbios españoles defendiendo a los manifestantes que se habían resguardado en su cafetería. Ya me figuro la descarga de adrenalina que debe haber tenido para semejante enfrentamiento. La escogí como la imagen a mostrar, porque se ha convertido en mi modelo de entereza. Me gusta pensar que de encontrarme frente a frente con uno de estos granaderos, reaccionaría con la misma prudencia, pero la verdad [LA VER-DAD], hasta que no llega ese momento, ninguno de nosotros puede estar seguro de su valentía. ¿No creen?

Seguro saben que no vivo en Madrid, así que no estuve en mi ventana escuchando lo que pasaba ni en las calles mirando. Sin embargo, para mí los videos hablan por sí mismos. No me imagino a estos granaderos diciendo eso que suelen decir los medios mexicanos: "Eso es un montaje. Esos manifestantes son pagados o son actores."  Según los videos, los antimotines se excedieron y atacaron a civiles desarmados... los antimotines suelen excederse...

A veces pienso que para ser granaderos, les hacen una prueba de IQ, y si sacan más de 80 no les dan el trabajo. [Sin ánimo de ofender a los que padecen discapacidades intelectuales.] El hecho es que no me imagino a una persona racional que considere que golpear ancianos con macanas y disparar balas de goma dentro del metro pueden ser maneras de buscar un país mejor. No me imagino a una persona racional con una macana en un brazo, golpeando civiles y pensando. Es en serio, no me los imagino pensando.

Ojalá les quedara claro a los granaderos que quejarse está bien, porque si no, las cosas no cambian... manifestarse está bien y no daña a nadie (siempre que se haga de forma pacífica). ¿Es mucho pedir que se comporten como ciudadanos encargados de evitar desgracias y no como energúmenos?

A mí me queda claro que los gobiernos tienen mucho poder, los españoles están a merced de lo que su congreso decida. La última vez les subieron el IVA (impuesto que se paga con cada compra) y el desempleo está en su apogeo. Si las personas tuvieran trabajo, habrían estado trabajando. Estas manifestaciones significan que la gente está harta... lo suficientemente harta.

martes, 4 de septiembre de 2012

Peña Nieto, presidente electo

Enrique Peña Nieto, http://ciudadania-express.com/2012/02/01/enrique-pena-nieto-candidato-de-la-corrupcion/

Dicen que hay países que hacen estadísticas sobre casi todo, Alemania por ejemplo. No sólo hacen estadísticas, encuestas y sondeos, sino que suelen estar muy apegadas a la realidad que reflejan. En México las encuestas sólo dicen lo que quiere el que las paga. Con las encuestas electorales, esto fue obvio, rayando en lo insultante.

Según Enrique Peña Nieto y sus seguidores, la competencia nunca estuvo reñida. La gran mayoría de las encuestas lo mantenían en primer lugar con amplio margen. La encuesta del PAN (el partido del actual presidente, Felipe Calderón) situaba a su candidata peleando por el primer lugar con Peña Nieto. La encuesta de la alianza de partidos de izquierda lo mismo... Los mexicanos no somos estúpidos [al menos no todos] y las comparaciones con la realidad salieron una vez publicados los resultados. El hallazgo: las encuestas más difundidas "se equivocaron" hasta por 8 puntos porcentuales. ¿Es posible que una encuestadora seria "se equivoque" a ese nivel? Yo no lo creo.

En México la televisión la controlan dos principales empresas (que ahora son socias en telefonía celular). ¿Alguna vez han visto sus noticieros? En realidad sólo informan de lo que quieren. Yo veo frecuentemente el de TV Azteca de 2 a 3 de la tarde. [Lo ponen en la televisión de una fonda en la que como. No me linchen.] Generalmente llevo un libro, pero alcanzo a escuchar la introducción que los presentadores hacen de cada nota informativa. El siguiente es un ejemplo de contenidos:
  • El presentador indica que van a presentar una noticia emotiva en 4 minutos.
  • Una manifestación en España. Breve video.
  • Hablan sobre un robo fuera de lo normal, captado en Estados Unidos. Repiten el video 3 veces.
  • Aprobación en el Congreso Mexicano de una nueva ley que perjudica a las televisoras. Alguien explica de qué se trata y aprovecha para decir que nos afecta mucho y para criticar legisladores.
  • Los presentadores dan su opinión con su ignorancia acostumbrada.
  • La noticia emotiva anunciada antes. Por ejemplo: una señora encuentra a su hija perdida hace 20 años en el hospital, en Venezuela.
  • La opinión de un experto en finanzas que insiste en que hay que ahorrar aunque uno gane muy poco. No hace cuentas de un salario promedio, menos aún del mínimo.
  • Cápsula de cómo era la vida hace décadas y de cómo existía el tranvía, por ejemplo.
  • Declaraciones en el caso de Julian Assange. Mencionan que se trata del fundador de Wikileaks. No mencionan qué es Wikileaks, ni cuáles son las implicaciones del caso.
  • Video gracioso que circuló en redes sociales 2 días antes.
  • Anécdota moralista tomada de la Biblia o similares, presentada por un sacerdote.
  • Videos graciosos de goles fallados en diferentes ligas de fútbol. Un accidente del automovilismo. Resultados de la jornada de fútbol mexicano.
  • Entrevista con alguien de "la Academia" (un reality show) y sus impresiones de cómo van las cosas en esta temporada.
[¿Ven por qué llevo el libro?]

Generalmente ese mismo día hubo declaraciones desde Israel sobre potenciales ataques a Irán, discusiones en la Haya, manifestaciones por la educación pública en Chile, problemas diplomáticos con Corea del Norte, derrame de petróleo en el Golfo de México y los asesinatos de costumbre (dolorosamente) en Cadereyta, Nuevo León (al norte del país) o en Acapulco. Se trata de un noticiero de una hora pero siempre se llena sin que hablen de nada de ésto.

En México los tiempos que los noticieros dedican a hablar de los candidatos a la presidencia son monitoreados. Sin embargo, Enrique Peña Nieto pasó años antes de ser candidato oficial, apareciendo con mucha frecuencia. Era el gobernador del Estado de México [donde se ubica el cinturón de miseria alrededor del Distrito Federal] y salía en televisión cada que inauguraba un hospital, una escuela, durante su boda, etc. El periódico The Guardian reveló hace meses que tenía copia de contratos en los que el Estado de México había pagado por que se entrevistara a Peña Nieto en noticieros, con dinero de los contribuyentes (de los impuestos, para ponerlo simple) y sin mencionar que se trataba de algo pagado, no de una noticia como tal. La respuesta fue que "esos no eran los contratos". En ese tiempo el Estado de México pasó a ser el primer lugar en feminicidios del país. De eso no se dice casi nada [si no es que de plano: nada] en la televisión.

Hace 6 años las cuentas cuadraban bastante bien, pero las investigaciones revelaron paquetes con boletas sin doblar [para meterlas a la urna hay que doblarlas, no caben de otra manera]. Se pidió un recuento de votos, las autoridades se negaron, las boletas se destruyeron, la oposición denunció FRAUDE y terminamos con este presidente con complejo de pequeñez, que lanzó una guerra contra el narco así como alguna vez se lanzara la bomba atómica, es decir, a lo idiota, con policías corruptas, con gente pobre que sirve como carne de cañón para los criminales, con un sistema judicial que tiene un 98% de impunidad (no exagero) y con cárceles de las que se escapan reos por decenas.

Esta vez aprendieron la lección. Todas las boletas fueron dobladas, el robo de boletas fue mínimo, los votos se contaron bien y se recontaron cuando fue requerido. Esta vez el problema fue la ignorancia eterna de la gente que cree eso de: "de lo que ellos van a llevarse en 6 años, al menos que nos toque un poquito" [según declaración de una señora, grabada en video... que circula en YouTube, por si les interesa]. Esta vez los votos eran reales... comprados, pero reales.

Mi país es tan ignorante que casi se informa únicamente viendo noticieros como el ejemplificado. Hay gente tan pobre que vende su voto por una tarjeta de despensa de 100 pesos [que alcanza para 7 litros de leche o dos cajas de cereal endulzado, más o menos]. Los tribunales electorales se dedican a descartar la evidencia de compra de votos (con dinero aparecido por arte de magia en un país con el narco metido hasta la médula) y a entregar la Presidencia del país sin haber terminado de evaluar el dinero circulado en las campañas.

En México algunos tenemos computadora, algunos de esos tenemos internet y algunos de esos nos enteramos de lo que pasa también por las redes sociales. Entre nosotros pocos circuló una y otra vez el video en el que Peña Nieto presentó "su libro" en la FIL de Guadalajara... nosotros pocos nos reímos a carcajadas cuando el entonces candidato no atinó a decir 3 libros que lo hubieran marcado. Nosotros tuiteamos a nuestros pocos o muchos seguidores que Peña era un ignorante. [¿Son de otro país y nunca vieron el video? ¿Quieren volver a verlo?] Video a continuación.



Carlos Fuentes, el famoso escritor recientemente fallecido, fue entrevistado a raíz de este incidente, debido a que "la Silla del Águila" fue escrito por él, y no por Enrique Krauze, como dijo Peña. Su respuesta fue genial. Dijo [palabras más, palabras menos]: "Pues si a mí me preguntaran en su situación, qué libros han marcado mi vida, diría: la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos". Era buena sugerencia. De haber usado su cerebro, pudiera haber pensado eso. Ese fue precisamente el problema.

De hecho, la imagen que ven al inicio [tomada de aquí pero con el crédito en la esquina inferior izquierda], fue parte de las mofas a raíz del suceso con los libros. [Se parecen en el color y el diseño a la publicidad de Gandhi, conocida librería mexicana.] También se inventaron chistes y se sugirieron nombres de libros que Peña hubiera podido enunciar (con errores, claro). [Aquí una recopilación.]

Yo presumo que las personas cultas no pudieron votar por alguien así. El apoyo en redes sociales era tan escaso, y las declaraciones en su contra eran tantas, que surgió un grupo de jóvenes contratados para lanzar temas a su favor y retuitearlos hasta convertirlos en Trending Topics. Esos, en las redes conocidos como "Peñabots" y aparentemente ubicados en el centro de la Ciudad de México (según los Trending Maps), fueron tan obvios, que modificar los Trending Topics para volverlos en contra de Peña Nieto se convirtió en pasatiempo [imagen tomada de acá].

Peñabots map, http://www.el5antuario.org/2012/08/el-pri-pena-nieto-y-el-secuestro-de_6.html

Hace un par de días el Tribunal Electoral desechó las quejas, consideraron que no hubo irregularidades y que las elecciones fueron limpias. Desde hace un par de días, este ignorante tiene el papel que lo acredita como "Presidente Electo". La gente sigue en las calles manifestándose cada semana "en contra de la imposición"... Yo desgraciadamente no tengo el tiempo para plantarme en el Zócalo a exigir que no llegue al poder.

¿Saben? Recordé a un comediante de la BBC al que le pedían que hablara de Vladimir Putin y contestaba [según mi traducción]: "A mí no me gusta hablar de Putin, porque... me gusta vivir". Hay ya videos que evidencian el seguimiento que Peña Nieto lleva de sus detractores y hasta de jóvenes manifestantes. Espero francamente que no llegue el día en que se pueda bromear así de Peña Nieto.

En mi caso, Enrique Peña Nieto podrá tener el papel que lo acredita como "Presidente", podrá tener un avión nuevo tres veces más caro que el de Obama [tampoco aquí exagero] y seguro vivirá en parte del impuesto que me cobran sobre mi sueldo o de lo que paga la empresa para la que laboro. Más allá de las impugnaciones ya resueltas, no se me ocurre nada. Sin embargo, yo tengo mi dignidad y voté por quien me convenció con propuestas. Para mí Enrique Peña Nieto es un Neandertal vestido de seda [tratando de no ofender a los Neandertales] que jamás podrá comprar mi respeto.

[NOTA: En general trato de no colocar varias imágenes o videos en las entradas. Les agradeceré que me avisen si la página tarda demasiado en cargar. Creo que el tema lo ameritaba.]
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