"La ropilla ya enferma del poeta, exhaló el último suspiro en aquella lucha." Victor Hugo

jueves, 28 de octubre de 2010

Final feliz


Puede que tuviera un hogar alguna vez, pero cuando yo me encontré con él no lo tenía. Casi no tenía pelo en la espalda (creo que se llama "alopecia" -corríganme si me equivoco) y se podían contar sus costillas a un metro de distancia. Nada que uno no pueda ver caminando un poco por la ciudad.

Arquímides tuvo suerte, porque justo ese día, había alguien dispuesto a adoptarlo. Tuvo que esperar un par de horas, apenas animado por las croquetas que conseguí que le dieran [gracias, señora Mari] y luego, pudimos pasar por él. 

Tratamos de que subiera al auto, pero entre el miedo y la debilidad no pudo. "Seguro tiene pulgas, o garrapatas... ni modo", pensé mientras le daba la vuelta para cargarlo. Lo cargué pensando un poco en mi ropa "de oficina" [que iba a tener que lavar tan pronto pudiera] y lo puse en el asiento trasero.

En la foto se encuentra tirado en el piso de su nueva casa. Yo soy el bulto oscuro detrás de él, un día que pude visitarlo. Los ojos van a quedarle algo rojos (por la conjuntivitis), el pelo tiene bastantes canas a pesar de sus escasos tres años calculados de edad. Los callos que se ven junto a su cola son por sentarse en el asfalto caliente (aunque poco a poco se van suavizando)...

Yo miro la foto y pienso en la suerte que tuvo. Ojalá encontrara más hogares para tantos animales abandonados. Ahora, no importa que le depare el destino, la vida que viva, dure lo que dure, será rodeado de personas que lo aprecian y que van a cuidar de él.

Cuenta como final feliz, ¿o no? 

[Actualización: Es mayo de 2011 y Arquímides está en tratamiento médico nuevamente. No le gustan las gotas para los ojos (porque arden) pero las píldoras metidas en salchichas le encantan. Ya tiene pelo, pero aún lloriquea si le quitan su collar. Conocimos a un veterinario experto en rehabilitar perros y gatos callejeros, avísenme si quieren los datos.]

viernes, 22 de octubre de 2010

En un principio


Primera llamada.

La nada densa y profunda, el vacío. Por aquí debe empezar todo, eso es seguro. Sacudo cuando puedo mi cabeza para quitar todo prejuicio, quito el polvo de mis ojos miopes. Una página limpia. Lista.

Ahora sí, partiendo de esto, colocaré una idea que será casi un dogma dentro del blog: Los seres humanos (y otros seres) somos autónomos, por ende, podemos y debemos tomar decisiones que nos afecten y a nuestro entorno pero que no afecten a los demás.

Segunda llamada.

Desde la Ciudad de México, una de las mayores ciudades del mundo... sede de muchas empresas formales y de innumerables empresas informales, buscaré analizar pequeños detalles de la realidad de los individuos y del mundo, tan racionalmente como me sea posible.

A aquellos que leyeran estos textos, les pido una opinión, una crítica, una sugerencia o algo que agregar. El mundo está tan retorcido que bien alcanza para todos.

Tercera llamada. Comenzamos [y de ahora en adelante prometo poner fotos de colores, o algo así].
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