"La ropilla ya enferma del poeta, exhaló el último suspiro en aquella lucha." Victor Hugo

martes, 23 de noviembre de 2010

Cerebro de hámster

DSC00306

¿Qué tal la foto? Los hámsters nunca sonríen y aunque lo hicieran, probablemente la sonrisa no duraría ni un suspiro… ni un parpadeo… y apenas empezaríamos a creer que la vimos cuando ya se hubiera desvanecido. Yo creo que no hace falta la sonrisa. Pueden ver que el recipiente está abierto (podría salirse) y podría dormir o rascarse, pero quiso poner cara de alegría y permanecer un momento quieta para la foto. [He de decir que para un hámster esto de permanecer quieto es todo un desafío.]

La modelo es Toulouse (nombrada en honor al pintor) y tuve el placer de mirar esta expresión en su carita cada que recibía un trocito de papaya o una almendra, por alrededor de dos años que duró a mi lado. Murió por eutanasia [eso pienso narrarlo posteriormente… y gracias, César, por los cuidados y la energía puestos en ella].

Toulouse medía unos ocho centímetros y pesaba alrededor de treinta y cinco gramos. Era una hámster rusa algo hiperactiva y bastante salvaje. Por eso me agradaba. ¿Cuánto calculan que midiera su cerebro?… Pues ella apilaba la basura en un rincón de su casa. Ji, yo sé de muchos humanos que no llegan a tanto.

Ahora me esmero en verdad por no sonar a panfleto de superación personal, pero no sé si pueda. Las vidas de los hámsters son efímeras pero les sacan jugo. Eligen su comida en base al olor. Si se sienten amenazados, atacan, aún sabiendo que su mordida es bastante pequeña, como si cuatro alfileres se enterraran a la vez. No es mucho, pero generalmente lo suficiente para sacar sangre y dejar cuatro pequeñas marcas. Creo que yo puse un poco de su forma de pensar en mi propio raciocinio. Y me ha funcionado de manera bizarra, lo cual me hace sumamente feliz.

Y voy a hacer muchas cosas, sin desperdiciar mi energía, valorando las exquisiteces para mi paladar, como hacía ella. ¿Y qué si la vida es efímera? ¿Y qué si los dientes son pequeños y somos la base de la cadena alimenticia? Tener cerebro de hámster vale la pena.

lunes, 15 de noviembre de 2010

El árbol sin fronda (parte 1)

20101114_002
Cuando era niña me enseñaron que los árboles, como todas las plantas, producen oxígeno. La clorofila, que puede notarse por ser verde, reacciona con agua, luz y bióxido de carbono para producir glucosa (si mal no recuerdo) y preciado oxígeno. No recuerdo quién me lo enseñó, pero lo hizo bastante bien porque no he tenido clase de química desde hace muchos años y sigo pensando en eso.
¿Han visto las brigadas que podan los árboles hasta dejarlos sin una sola rama verde? Yo entiendo que deban pasar los cables pero creo que hay maneras de podarlo para que pasen sin quitarle toda la fronda. A mí me gusta respirar y considero casi una ofensa hacia mí y hacia todos los que respiramos el despojarnos de fuentes de oxígeno. Queda claro que si lo verde es necesario para producir oxígeno… y le quitamos lo verde… no es complicado saber el resultado. [Aquí me hizo falta un emoticon agonizando].
Me pregunto cuánto le toma al árbol reponerse de semejantes mutilaciones, porque las brigadas de poda ya no cuentan sólo con tijeras sino también con sierras. Creo que la idea era evitar que fueran un peligro cuando hay ramas que pueden caerse o árboles inclinados que el viento pueda tirar. Pero, ¿ven el árbol de la foto?… no está inclinado y sus ramas eran fuertes. La brigada de poda le quitó toda la fronda y lo poco que tiene encima fue lo que el árbol pudo reponer antes de morir del todo. En la base tiene la huella de un líquido que parece barniz, he oído que como está penado el tirar un árbol, hay gente que mejor intenta matarlos echando sustancias en sus raíces o haciendoles hoyos y quemándolos por dentro. En este mundo hay salvajes (y en la tapicería de la derecha usan barniz… pero no tengo evidencia así que no estoy culpando a nadie).
Voy a permitirme ser “un poco” insensible y plantear algo frío con pura lógica. Si desaparecieran la mitad de los podadores, y pudieran podar sólo la mitad de fronda que podan siempre, ¿no se vería todo más hermoso? ¿no tendríamos más oxígeno y menos bióxido de carbono? ¿menos erosión? ¿más sombra y cobijo para la lluvia?… Y aún si no desaparecieran, ¿no podrían simplemente podar lo necesario?. En el caso del árbol de la foto, creo que es obvio que fue demasiado.
Esta es una primera parte. Es la parte mala de lo que pasa “si nada se hace al respecto”. Tengo otro punto de vista que expondré próximamente. Creo que servirá masticar esto primero.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Gris

20100118
Les pido por un momento que contemplen la idea de vivir allí arriba. El sol entra por el ventanal y baña la habitación por las mañanas. El viento se cuela por los orificios entre las paredes y las ventanas. Hay que bajar de un camión y caminar llenándose de polvo unas cuadras. No hay árboles grandes, sólo algunos pequeños como este esbozo verde oscuro que puede verse en el centro. Algunos arbustos, muchos perros callejeros.
En verano (y poco más porque el clima está estropeado) la lluvia baja como río por las calles y es imposible llegar a casa sin meter los pies unos 5 centímetros bajo los charcos. En otoño, el viento trae consigo remolinos de tierra y polvo que baja de los cerros deforestados. En invierno uno necesita usar bufanda dentro de la casa. Esta es la imagen de un trozo de ciudad que consiguió industria y población, pero nada más.
Para mí lo más sobresaliente es el color. La herrería es gris por estándar. Nunca ha sido pintada. Las paredes son grises por lo mismo. Casi ninguna casa tiene número y la única pintada se convierte en referente para la parada del camión. A las banquetas les falta lo amarillo, a los postes lo verde. Hay mucha gente que también se vuelve gris y maltratada viviendo allí y nunca hace nada fuera de aquéllo. Hay familias de adolescentes viviendo con sus padres, hay personas con camionetas extrañamente caras, y hay quien asalta a personas que no tienen más que él mismo, amparadas por el gris pardo que las calles adoptan por las tardes.
Yo viví allí un tiempo, poco menos de un año. Viví con tres amigos que han fungido como hermanos desde hace muchos años. Dos de ellos aún viven allí, y seguro reconocen todo aquéllo que describo. Yo digo que la ambición es lo que debe sacarte, y creo que aún viviendo allí hay cosas que te salvan de volverte gris: no empezar una familia hasta no tener algo que ofrecer, y aliarte con otros para poner algo intenso en ese ambiente pardo. Ellos saben ser intensos y saben de mi aprecio. Hay que cooperar ya para pintar esa casa, aunque sea de gris intenso.
back to top