"La ropilla ya enferma del poeta, exhaló el último suspiro en aquella lucha." Victor Hugo

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El árbol sin fronda (parte 2)

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En el municipio de Nicolás Romero, uno de los rincones más lejanos de la Zona Metropolitana de la ciudad, hay un campo de futbol en el que medité mucho tiempo. Está cerca del mercado y de la Cruz Roja, pero da igual el lugar exacto porque como él seguramente hay muchos.

Se trata de un campo de futbol llanero, uno de esos lugares casi planos sin pasto, con líneas de cal remarcadas constantemente sobre la tierra y las rocas. La gente mira desde la orilla el partido, amontonada bajo la única sombra del único árbol que queda. A veces se protegen del sol, a veces del viento que levanta pequeños tornados de tierra, y a veces de la lluvia… [Siento no tener una foto, la pegaré en cuanto la consiga.]

El campo está en una especie de terraza, es decir, una zona aplanada en una pendiente del terreno. Arriba, la barda de una escuela, abajo, una calle no muy transitada. Cuando un balón sale del campo hacia la calle, y no tiene la suerte de chocar con el único árbol, va a parar hasta abajo y puede seguir hasta llegar a la avenida si nadie corre a buscarlo a tiempo.

Serán unos tres o cuatro metros los que uno baja para recuperarlo, por la vereda improvisada entre la tierra que se desparrama poco a poco hacia la calle [erosión, se llama el fenómeno]. La norma dice entonces que cada equipo debe llevar un balón… para no perder demasiado tiempo.

Y mi lógica pregunta: ¿por qué sólo hay un árbol? ¿por qué no ponen otros que soporten el terreno, den sombra y de paso detengan balones? No pasan cables, a nadie le estorbarían. Más allá de por qué no ponen otros… ¿por qué quitaron los que había en un principio allí?

Yo sé de un señor que batalla con cada brigada de poda. ¿Recuerdan la foto de la primera parte de este post? [Pueden verla en el archivo.] Pues este señor vive a unas tres cuadras y le toca la misma brigada que mutiló a ese pobre árbol. Se dice [no lo conozco, así que es sólo lo que me contaron] que llegó a su casa un día y encontró a la brigada “podando” el árbol frente a su casa. –Allí ya pasan los cables, ya déjenlo- parece haber dicho, palabras más, palabras menos, en varios tonos y varias veces hasta que le entendieron algo asombrados. Salvó su árbol y en la foto pueden ver lo que salvó. Se trata de un árbol precioso… y sí pasan los cables.

2 comentarios:

  1. Me agrada como dibuja en palabras “nuestro” campo de Fut de Santa Anita… creo que a ese campo se refiere!... lugar de mil batallas!!! … Que día a día sobrevive dando espacio al esparcimiento popular!!
    Saludisisisimos desde el foro virtual de Nicolás Romero!! “pequeña ingeniera extremadamente excéntrica”…

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  2. Es halagador el comentario. Me preguntaba si alguien de allá podría identificar el lugar. Agradeceré mucho si tiene una foto de él. Yo hace tiempo que no voy y me es difícil conseguir una.

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