"La ropilla ya enferma del poeta, exhaló el último suspiro en aquella lucha." Victor Hugo

martes, 28 de diciembre de 2010

En memoria de Khaled Said

Khaled Said 

[Esta es la primera entrada que escribo en memoria de una persona. Me gusta recordar a aquéllos que hicieron algo en su vida para merecer respeto. Simplemente no quiero olvidarme de ellos. En lo sucesivo habrá más entradas de este tipo, al menos de vez en cuando, todas tendrán la etiqueta "En memoria".]

Junio 8 de 2010, la ciudad de Alejandría en Egipto, la famosa "ley de emergencia" (una especie de suspensión general de garantías individuales que ha durado décadas, hasta donde mis conocimientos llegan), un café internet, dos policías, un joven de 28 años. Pausa... Khaled Said (el joven de la foto) asesinado a golpes por los policías, fotos gráficas circulan en internet mostrando su cráneo roto, su mandíbula desencajada, sus dientes rotos y sus ojos abiertos... sangre.

[Aquí repito que no soy periodista, pero me permito parafrasear la historia que fácilmente puede encontrarse en internet.] Los policías entraron y pidieron ver las identificaciones de todos, comenzaron a registrarlos apoyados en la ley de emergencia. Khaled se negó a mostrar su documentación, fue derribado y pateado. Se desmayó y uno de los agentes golpeó su cabeza contra un barandal, lo que le rompió el cráneo. Se lo llevaron a la estación de policía, para luego devolverlo y dejarlo en la calle. Los policías regresaron después a la escena y buscaron teléfonos o cámaras que pudieran haber grabado algo, sin éxito (obviamente).

A mí lo que me llama la atención es ese instante en el que decidió negarse a ser tratado de esa manera. Creo que la mayoría de nosotros no hubiéramos opuesto resistencia y hubiéramos entregado los documentos, como hicieron el resto de las personas en el café. Más aterrizado aún, si en plena Ciudad de México, un policía le pide a uno que vacíe sus bolsillos y muestre una identificación, no son muchos quienes se niegan. Yo no sé de casos tan graves como éste, aquí en la ciudad, pero en el país (en el norte) es seguro que los hay, basta un vistazo a la lista de recomendaciones que saca la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

El caso de Khaled Said es trascendental porque las evidencias no dejan lugar a dudas. Están muchos testimonios (de quienes estaban en el café) y las impresionantes fotos. Podemos especular sobre muchas cosas pero lo que es totalmente seguro es que fue torturado, y asesinado, que los policías implicados siguen libres y en funciones. Parece que después dijeron que había muerto asfixiado al tratar de tragarse una bolsa con droga cuando vió llegar a los oficiales. Basta navegar un poquito con su nombre, para ver las fotos de cómo terminó y basta pensar un poquito para notar que no son heridas que uno se haga asfixiándose.

Esta entrada es entonces en honor al valor de una persona frente al inminente peligro y a la opresión, a su entereza y a su autorespeto. "Más vale morir parado que vivir arrodillado" dice el dicho. He aquí una persona que así lo hizo. Tiene mi respeto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Se pide cierto respeto, en la medida de lo racionalmente posible. Comentarios que infrinjan esto, serán borrados.

back to top