"La ropilla ya enferma del poeta, exhaló el último suspiro en aquella lucha." Victor Hugo

viernes, 13 de mayo de 2011

Bolsas de plástico

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Cuando salgo de compras [y no me refiero a pasear en los centros comerciales, sino a salir a comprar víveres o alguna prenda que me haga falta], SIEMPRE  llevo mi bolsa ecológica. Se trata de una bolsa que una tía me trajo de Estados Unidos cuando fue por allá, y que es mi tesoro [gracias]. Llevo años haciendo esto, y antes de tener mi propia bolsa ecológica tenía una de plástico que llevaba siempre en la bolsa o mochila, por lo que se fuera a necesitar. Una bolsa de tamaño regular [como las de la imagen, tomada de aquí], bien doblada, ocupa menos de 15 centímetros cuadrados. Una bolsa ecológica de calidad, doblada ocupa unos 50, pero carga hasta 25 libras [o 10 kg], y puede meterse a la lavadora.

Todavía pasa en tiendas como Sanborns, que usan la bolsa como distintivo de que algo ya está pagado, luego la engrapan para que ya no le pueda uno meter nada, y eso evita muchas veces que vuelva a usarse, porque se rompe al quitarle la grapa. He llegado a salir entonces de la tienda, abrir la bolsa, dejar encargada la mercancía con alguien y regresar corriendo a dejar la bolsa donde me la dieron (aunque me miren absortos). Soy una exagerada, lo sé, y no pediría que hicieran lo mismo todos (menos aún si llevan prisa), pero me gusta llegar a mi casa sólo con lo que compré, en lugar de llegar con lo que compré y su respectiva basura.

En el mercado también ha funcionado. Me da por comprar un mango, dos mandarinas, una manzana amarilla, una manzana roja, un durazno, tres guayabas, dos chicozapotes y una toronja, o combinaciones por el estilo. Yo pongo todo en mi bolsa (junto) y simplemente pido que me vayan haciendo la cuenta de lo que ya junté en un montoncito, mientras yo guardo todo parte por parte. Supongo que creen que estoy algo loca, pero tarda lo mismo que con bolsas, así que no suelo tener inconvenientes.

No tengo que explicar por qué empecé con esta costumbre de evitar recibir bolsas. Todos conocen el cajón lleno de bolsas que se tiene en muchas casas, al grado de tener que tirar las que llegan, porque ya no caben. Generalmente se usan para poner la basura (y es un buen uso), pero entonces debe procurarse que se trate de bolsas biodegradables y que no vayan metidas bolsas dentro de otras bolsas.

En mi familia me han contado cómo antes se vendían las cosas en cucuruchos de periódico [una especie de envoltorio doblado], y los botes de basura llevaban periódico en el fondo, por lo que había que lavarlo cada vez que se vaciaba. Las bolsas de plástico son para este último caso, y en eso, son la mejor opción hasta ahora.

En realidad el problema radica en que la gente prefiere no lavar nada (lo cual entiendo hasta cierto punto), y tampoco quiere cargar una bolsa todo el tiempo. Millones de botellas llenas de agua vendidas, comprueban que la gente no quiere ni siquiera rellenar su botella en su casa, antes de salir. Y eso va a ser nuestra perdición, en serio.

Hace tiempo me encontré con un video en internet que ilustraba el daño que los plásticos están haciendo en los océanos. Tiene fecha 2009 pero sigue vigente, así que les dejo el link aquí. El audio está en inglés, pero tiene subtítulos en español, así que lo recomiendo ampliamente.

¿Recuerdan aquéllo de las tres "R" que se enseña en Educación Ambiental? Las cosas se cambian poco a poco y este es un buen inicio para los que prefieren no batallar con Sanborns, Zara y otros tantos:

- Reducir.   Usen la menor cantidad de bolsas posible. Si se puede llevar el refresco a casa sin usar una bolsa, mejor. Si lo comprado cabe en los bolsillos o en la mochila, o puede viajar suelto en el asiento del auto (como una caja de cereal) eviten la bolsa. Aún siendo bolsas biodegradables, es más fácil para la tierra degradarlas cuando son pocas.

- Reusar [sin "h"].    Si una bolsa recibida en un supermercado, puede llevarse a comprar pan o a la tienda de la esquina, allí se ahorra una bolsa. Si sirve para forrar libros o cuadernos, también se ahorra plástico. Si van a asfixiar a alguien con una bolsa [eh, es broma, no pude evitarlo], procuren que esa bolsa no sea nueva, sino que tenga la mayor cantidad de usos antes de romperla o tirarla.

- Reciclar.   Las bolsas más fáciles de reciclar son las que dicen "biodegradable", que se sienten más frágiles y crujientes. Está difícil que uno mismo las recicle, pero podemos facilitarlo para quien lo haga, evitando meter una bolsa dentro de otra, evitando las bolsas gruesas y coloridas, y separando la basura, para que sean más fáciles de juntar. Aplica igual para las botellas de pete [más conocido como "pet" sin "e"], eviten meter cosas dentro de ellas y eviten aquéllas cuya etiqueta sea difícil de quitar. Yo sé que las del jugo "Único Fresco" no se pueden reciclar fácilmente [lo digo técnicamente, el jugo es sabroso, pero tiene que cambiar de bote].

Hay otras veinte cosas que no cuestan mucho trabajo y que ayudarían mucho, pero creo que por aquí se puede empezar. Si además pueden llevar una bolsa cualquiera metida en su bolso, portafolio o mochila, mejor. El planeta no lo agradecerá [sería tétrico que lo hiciera], y otras personas tal vez tampoco, pero yo por mi parte agradezco de antemano cualquier granito de arena que puedan poner.

[NOTA:  La entrada subió tarde porque anduve distraída y no me enteré de que se me habían pasado miércoles y jueves... hasta hoy. Una disculpa.]

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