"La ropilla ya enferma del poeta, exhaló el último suspiro en aquella lucha." Victor Hugo

lunes, 4 de julio de 2011

La mancha de cal

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Esa cosa blanca que espero puedan apreciar sobre las vías y en la orilla del andén, suele ser cal. En el Metro de la Ciudad de México, significa que tuvieron que cubrir manchas de sangre, así como se hace con aserrín en las carnicerías y los rastros... significa que muy probablemente alguien se arrojó a las vías y con ello se suicidó.

Creo que los métodos varían de lugar en lugar. Aquí no hay rascacielos (de dónde lanzarse), y conseguir un arma sólo es fácil para quienes saben los caminos del mercado negro. No hay puentes que crucen a gran altura ni mar en el que pueda uno hundirse poco a poco.

Por eso los suicidas de la ciudad suelen acudir al Metro, donde por sólo tres pesos [menos de cuatro centavos de dólar], puede uno pararse al borde del andén y lanzarse una vez que se sepa que el tren no va a poder frenar a tiempo. Hay dos formas de morir, una es con el impacto del tren (aunque el conductor seguramente intentará frenar) y la otra es tocando el riel que lleva la corriente (es decir, el que alimenta de energía eléctrica a todo el sistema).

Si la persona sobrevive, se le multa, así que con la doble opción buscan asegurarse de que no sea el caso. Si sobreviven debajo del tren, es necesario detener el servicio hasta traer una grúa para levantar el vagón y rescatar al individuo. Si no sobreviven, el tren puede moverse en reversa para que se levanten los restos.

En las vías viven ratas, ratones y cucarachas, la gente escupe y a veces tira basura [aunque afortunadamente esto último va en detrimento, creo]. Las ratas salen de noche (por lo que se dice que los trabajadores de mantenimiento llevan un palo que les sirve para defenderse), los ratoncitos blancos o grises se pueden ver en las orillas de vez en cuando. Las cucarachas caminan siempre entre las piedrecitas buscando restos de comida para crecer más grandes (y fuertes). Generalmente, aunque no lo parezca, las vías tienen todo un ecosistema irradiando vida.

Sin embargo, suceden más suicidios de los que uno pudiera suponer, porque suceden de noche, y a la mañana siguiente pasan totalmente desapercibidos. Una vida se trunca, un atormentado calcula el momento en el que debe arrojarse, y de todo el tumulto, el ruido, el olor a quemado y el rojo sangre, sólo queda una inocente mancha de cal.

4 comentarios:

  1. Alejandra Velascoo12 de julio de 2011, 6:42

    Sólo una mancha, me pareció un texto terrible y bello cada vez escribes mejor.
    Felicidades

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  2. Sinceramente gracias, y gracias por seguir leyendo.

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  3. Lances de vida por todos lados que penden sobre los cuerpos que se apagan. Vaya contraste!

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  4. Exactamente. Gracias por la visita.

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