"La ropilla ya enferma del poeta, exhaló el último suspiro en aquella lucha." Victor Hugo

lunes, 5 de septiembre de 2011

Somos más


Hernández

Hoy estoy molesta y me disculparán, pero voy a aprovechar este blog para sacar mi rabia. Estoy harta de las campañas que hace el gobierno mexicano. Me molestó escuchar que el ejército saldría a las calles para combatir a los narcotraficantes (porque sabía el tipo de neandertales que lo conforman). Me molestó mucho escuchar que la violencia en México no era tan extrema, sino sólo cuestión de "percepción".

Detesté la broma del presidente sobre los "shots de Tequila" [en inglés la palabra "shot" igual significa "balazo" que "trago" de alcohol] y en general estoy hasta la coronilla de escuchar que todo irá bien y que esta guerra es de todos los mexicanos (aunque la declarara el presidente solito sin preguntar opiniones a nadie). [Para ilustrar esto, les dejo una caricatura de Hernández, monero mexicano, publicada en el periódico la Jornada el 10 de agosto de 2010. Se titula "Qué sociedad tan inconsciente" y aún en tiempos como éste, me saca una sonrisa. Link aquí.]

De hecho, yo no suelo ver televisión frecuentemente, sólo a veces por la noche antes de dormir. No sé si esa publicidad oficial es a toda hora, pero a mí me ha tocado casi todos los días el anuncio del quinto informe de gobierno [por el quinto año de los seis que les tocan a los presidentes en México], en cadena nacional. Me molestan los anuncios porque soy demasiado preguntona [será eso] y aunque me agrada que construyan carreteras, me gustaría la confianza para recorrerlas sin temor a retenes (narcos o militares) o a que se note que no soy de por allá [porque luego desaparecen a los que no son del rumbo].

Me agrada el seguro popular (al menos en principio), porque es una inversión para dar acceso a los servicios de salud a quienes antes no contaban con seguro social, y que generalmente tampoco tenían para atención médica privada. Sin embargo, escucho en las noticias de personas a quienes les tocan balas perdidas, y según entiendo, eso no lo cubre el seguro popular... así se tratara de los niños del camión escolar baleado recientemente en Huixquilucan.

Estamos en pleno caos. La policía y el ejército están infiltrados por criminales. Un grupo de personas le prende fuego a un casino, con un policía entre ellos. Los periodistas caen como moscas por todo el país. Los federales entran a las casas ya sin orden de cateo, para de paso robarse algunas cosas o llevarse a algún individuo para luego acusarlo de lo que se requiera. ¿Qué demonios sucede con alguien que a todo esto decide enviar más militares? ¿Qué pasa con un presidente que dice que los muertos son señal de que "vamos ganando"? ¿Es mitómano o de plano vive en otro país en donde entrar a una guerra con instituciones totalmente corruptas es buena idea?

A veces aún me sorprende la falta de respeto que tiene a las víctimas. No puedo creer que en lugar de pedir perdón por las cuantiosas muertes [así, "a secas"], se atreviera a convertirlo en un "coincido que debemos pedir perdón por no proteger la vida de las víctimas, pero no por haber actuado contra los criminales" [cita tomada de acá]. Me deja perpleja su actitud infantil de defender su estrategia muera quien muera. Recuerdo a una madre de las víctimas de la masacre de Salvárcar, cuando arrancó la palabra y dijo entre otras cosas: "Le apuesto que si hubiera sido uno de sus hijos, usted se habría metido hasta debajo de las piedras y hubiera buscado al asesino, pero como no tengo los recursos, no lo puedo buscar" [ya buscada la cita, aprovecho para recalcar que es de Luz María Dávila].

Suelo discutir con mis conocidos de política. Alrededor del tema de la crisis y los jóvenes tentados por el dinero de la delincuencia, uno de ellos (estudiante de economía) decía algo así como: "pues sí, la economía mexicana avanza y mejoran sus ingresos, pero la cosa está tan desigual que si quitáramos a Slim [el hombre mexicano más rico del mundo, dueño de la telefonía mexicana], quedaríamos con el PIB (Producto Interno Bruto) de Zimbabwe." [No pretendo ofender a nadie de Zimbabwe, sólo expresar que las cosas en México tampoco van bien.]

Se supone que tenemos ahorita un "boom" poblacional, es decir, ahora nuestra tasa de natalidad va bajando y hay un grupo de jóvenes entrando a la edad activa (económicamente hablando) que pudieran dar el impulso que nuestra economía necesita... porque por un tiempo tendremos más personas en edad activa que niños y ancianos. Mucha gente está preocupada porque esos jóvenes no estudian ni trabajan (porque no encuentran trabajo y su nivel de conocimientos no alcanza para entrar a las escuelas públicas). Yo creo que ni debiéramos preocuparnos por ello [sarcásticamente hablando] porque la mayoría de los muertos en la guerra son parte de ese boom de jóvenes y no van a quedarnos muchos después de todo.

¡Eh! Pero hacía falta una gota que derramara mi paciencia. Esa gota cayó el 23 de julio (aproximadamente) y ha venido repitiéndose desde entonces una y otra vez en la publicidad oficial. La gota dice: "somos una abrumadora mayoría las mexicanas y los mexicanos que queremos vivir en paz” [cita tomada de acá]. Así lo dijo Felipe Calderón, el presidente que declaró la guerra en nombre de todos los mexicanos, el señor que sacó al ejército a las calles a hacer labores policiacas, el que por mucho tiempo afirmó que los muertos eran porque "se estaban matando entre ellos", y el que ahora da discursos de seguridad nacional aún frente a becarios de educación básica.

Escucho sobre su "abrumadora mayoría" mientras pasan por mi cabeza las noticias recientes de las periodistas asesinadas en Iztapalapa. [No recuerdo declaración suya sobre periodistas asesinados.] Me gustaría tenerlo cerca para gritarle al oído y ver si así entiende la situación de indefensión en que nos ha sumido: SOMOS MÁS LOS BUENOS,... PERO CADA VEZ SOMOS MENOS.

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